Hay compañías cuya cotización no se mueve durante años mientras el negocio compone en silencio; los operadores dicen que están empantanadas. Nubank y MercadoLibre forman exactamente esa pareja. Una es el mayor banco digital de América Latina, la otra el gigante del comercio y los pagos del continente. Ambas acciones patinaron largo tiempo mientras clientes e ingresos se multiplicaban por debajo. Por eso todo el debate sobre la oportunidad de 2027 converge en estos dos nombres, y me remangué para deshacer el nudo.
Un precio empantanado, un motor en marcha
Escuchar a alguien que trabajó dentro de ambas compañías enseña más que leer balances desde fuera. El invitado hizo relaciones con inversores en cada una, así que vio la cocina y el comedor. El contraste cultural que describe es llamativo: MercadoLibre avanza sobre principios escritos como crear valor para los usuarios, vivir en beta permanente y arriesgar como dueños, con evaluaciones ligadas a esos principios. Nubank se construye alrededor del amor fanático por el cliente, el hambre y el desafío al statu quo. Ambas siguen lideradas por sus fundadores y ambas conservaron sus valores al crecer. Como una buena panadería de barrio, la receta sobrevivió a cada sucursal nueva.
En Brasil, las urnas mandaron la Bolsa al cielo en un solo día. El lunes 5 de octubre de 2026 el índice de referencia saltó un 7,7 por ciento más allá de los 206.000 puntos, su cierre más alto de la historia. Las cifras compiladas por Rio Times (riotimesonline.com) muestran la subida en una sesión más fuerte desde marzo de 2020. La causa: un shock en la primera vuelta, con el candidato de derecha al frente con el 47 por ciento, contra los pronósticos, y el presidente en funciones alrededor del 45 por ciento. La segunda vuelta llega el 25 de octubre, y hasta entonces las acciones brasileñas vivirán al ritmo de las encuestas.
La euforia del mercado tras el voto
La lógica de la fiesta era sencilla: el candidato que prometía rigor fiscal fue comprado como una mano más firme sobre el dinero público. Las crónicas del servicio de economía de Globo muestran a la banca y al consumo liderando el rally; algunos bancos ganaron más del 10 por ciento en un día, la acción del propio operador bursátil saltó más del 20 por ciento y un famoso minorista se disparó un 24 por ciento. El real brasileño se fortaleció cerca de un 4 por ciento frente al dólar. Los exportadores ocupaban la otra cara de la moneda: una divisa fuerte recorta los beneficios de quienes ganan en dólares y gastan en reales, y los valores mineros y papeleros retrocedieron. Las urnas no repartieron el mismo regalo a todos.
Entonces, ¿por qué América Latina y por qué ahora? Imaginen un mercado callejero: puestos llenos, multitud densa, pero una sola caja con una fila interminable. Cientos de millones de habitantes del continente jamás conocieron un banco o detestan el suyo. Una población joven vive en el teléfono, los pequeños comercios tienen hambre de crédito y la burocracia avanza lenta. Quien llena ese vacío se vuelve el puesto que abrió primero; una vez creado el hábito, los clientes rara vez se van. Los comentarios de mercado difundidos por Reuters dicen lo mismo: los inversores premian las políticas adecuadas a las necesidades económicas y fiscales de la región. Los riesgos son reales, claro, pero el premio también.
Primer expediente bajo la lupa: Nubank. El comunicado de la compañía, publicado vía nu.com, muestra 139 millones de clientes en el segundo trimestre de 2026, con 118 millones en Brasil, 16 millones en México y más de 5 millones en Colombia. Cerca de 4 millones de clientes nuevos en tres meses. La tasa de actividad mensual superó el 83 por ciento, y en Brasil cruzó el 86 por ciento por primera vez. Casi cada adulto brasileño ya conoció esta tarjeta morada. A mis ojos, la batalla por los clientes está ampliamente ganada.
Los fosos del banco morado
Tan impresionante como el número de cabezas es lo que cada cliente deja atrás. Los ingresos trimestrales treparon un 39 por ciento interanual hasta 5.900 millones de dólares; el beneficio neto superó los mil millones de dólares por primera vez en la historia de la compañía y la rentabilidad sobre fondos propios tocó el 33 por ciento. La cartera de crédito alcanzó 39.000 millones de dólares y los depósitos 45.000 millones. El lado de los costes parece una tecnológica: servir a un cliente cuesta alrededor de un dólar al mes. Mientras la banca clásica paga sucursales y ventanillas, Nubank paga servidores, y la diferencia cae directa al beneficio.
El foso en Brasil es el sillón de banco principal del cliente. La firma ya domina el mercado masivo y es la primera dirección donde multitudes reciben su salario y pagan sus facturas. Sube de gama con dos marcas: Ultravioleta para la clientela acomodada y Croma, recién lanzado, para el segmento central superior. También toca más pequeños negocios que ninguna otra institución financiera del país. Como un pulpo, brazos en cada bolsillo, una sola cabeza en el centro. Un rival tendría que arrancar hábitos, no solo una aplicación, para desalojarla.
El crédito funciona aquí como un superpoder. Los clientes que hacen de Nubank su banco principal impagan más o menos la mitad que el promedio de la cartera. El cariño y el cobro caminan de la mano: cuanto más ama el cliente al banco, más puntual paga. Los modelos de suscripción superan a los rivales en cada tramo de ingresos. Mi lección es clara: en banca, la garantía más sólida no es la hipoteca ni el aval, sino el salario del cliente depositado en tu cuenta. El banco que posee ese vínculo atraviesa las crisis más barato que sus rivales.
México es el segundo acto de la historia. Tras obtener la licencia bancaria en agosto, la sociedad se volvió el mayor banco digital del país, superando 16 millones de clientes y el 16 por ciento de la población adulta. Lo que me fascina es la velocidad de monetización: el ingreso por usuario en México supera el doble del nivel que Brasil mostraba en la misma etapa. Las reglas de transferencias instantáneas del banco central y los nuevos estándares de pago añaden viento de cola. En resumen, México se parece al Brasil de 2020; la película ya pasó una vez, y aquí va la segunda sesión.
El plan hacia el norte, a Estados Unidos, es un relato más prudente. La dirección avanza con pasos pequeños y barandillas en vez de gastar con audacia al otro lado del océano. Me parece justo, como un nadador novato que primero practica en la parte poco profunda. El mercado estadounidense está saturado, la rivalidad es feroz y captar clientes cuesta una fortuna. Las lecciones aprendidas en América Latina quizá viajen al norte, pero ese frente tardará años en decidir nada. Trato el movimiento estadounidense como una dulce opción, no como el corazón de la tesis.
El motor de crecimiento de MercadoLibre
Segundo expediente: MercadoLibre. El informe operativo difundido por Businesswire muestra 10.200 millones de dólares de ingresos en el segundo trimestre de 2026, un alza del 50 por ciento, el ritmo más rápido en cuatro años y el trigésimo trimestre seguido por encima del 30 por ciento de crecimiento. El volumen de mercancías alcanzó 22.000 millones de dólares, con Brasil en alza del 39 por ciento sin efectos de divisa. La cotización quedó bajo presión un tiempo pese a ese cuadro, porque el mercado leyó las líneas de margen, no el titular de crecimiento.
La historia del margen es esta: el margen operativo se deslizó del 12 por ciento un año antes al 6,7 por ciento. La razón no es secreta; la compañía vertió más de 2.000 millones de dólares en su cartera de crédito en tres meses. El beneficio neto de 466 millones de dólares batió las expectativas, como informó Reuters, pero significó un tercer trimestre seguido bajo presión en beneficios. El acta de la llamada de resultados en Fool.com expone la filosofía sin adornos: privilegiar cuota de mercado y crecimiento del crédito antes que el beneficio inmediato. Como un agricultor que entierra la semilla en vez de comerla; la cosecha después, la paciencia ahora.
La rama de pagos Mercado Pago parece una compañía por sí sola. Los usuarios activos mensuales rondan los 80 millones y la cartera total de crédito creció un 75 por ciento en un año más allá de los 16.000 millones de dólares. La cartera de tarjetas casi se duplicó, con 2,6 millones de tarjetas emitidas en un solo trimestre. Argentina ofrece un caso de manual: el invitado cuenta cómo el nombre de la marca se volvió verbo en el habla diaria, con gente en las filas del supermercado proponiendo pagarse con ese nombre. Cuando una herramienta de pago entra en la lengua de un pueblo, deja de ser producto para volverse hábito, y los hábitos son mucho más duros de destruir que los productos.
En el frente competitivo se alzan dos gigantes: Amazon y Shopee de Sea. Ambos atacan con las armas de la logística y los precios. Pero la respuesta de MercadoLibre está lista: una red de distribución tejida durante años, un ecosistema de vendedores y un circuito cerrado fusionado con los pagos. Los ingresos por publicidad abrieron un frente adicional. El hábito de arriesgar como dueños, uno de los principios culturales de la dirección, rinde aquí; cuando un rival se mueve, la réplica llega al terreno en semanas. Mi lectura: esta guerra la ganará no el más barato sino el más cercano al cliente.
¿Hay que tener las dos?
Y la pregunta de cartera: ¿hay que tener ambas acciones? Un inversor del programa es directo: llevar las dos duplicaría la misma apuesta, pues cada compañía juega la digitalización de América Latina. Él lleva MercadoLibre y mira Nubank desde la barrera. Entiendo la lógica; como respaldar dos panaderías de la misma calle, el riesgo vive en una sola vía aunque ambas ganen. Mi propio enfoque difiere un poco: cuando el tema está barato y las dos firmas lo juegan con músculos distintos, llevar ambas en dosis ajustadas se defiende. Nada de ponderación ciega a partes iguales; una es comercio, la otra un banco, y sus balances reaccionan a choques distintos.
Los riesgos también pertenecen a la mesa, porque la historia no corre en un solo sentido. Primero la política: si las encuestas de la segunda vuelta se giran, la euforia del mercado se vuelve ventas. Segundo la calidad del crédito: ambas firmas inflan rápido su cartera de préstamos, y un salto del desempleo picaría vía morosidad. Tercero la divisa: un dólar fuerte comprime los balances publicados en dólares. Cuarto la valoración: las lindas historias rara vez se venden baratas, las expectativas forman un listón alto, y fallarlas duele. Construyan la posición por etapas, no en una noche, y reexaminen la tesis cada temporada de resultados.
Una lista de vigilancia para cerrar hacia 2027. Primero, Brasil tras la segunda vuelta: ¿el discurso de disciplina fiscal se volverá actos? Segundo, el ingreso por usuario de Nubank: a medida que el número de clientes toque su techo, esa línea se vuelve el motor de la historia. Tercero, la calidad de la cartera de MercadoLibre: el cobro merece tanta palabra como el crecimiento. Si estas tres señales pasan a verde, el despertar de las cotizaciones empantanadas no sorprenderá a nadie. Me voy a recostar y seguir esos tres indicadores; la oportunidad llega a los pacientes.
Momentos clave
- Dos acciones empantanadas
El precio durmió años mientras el negocio componía.
- Brasil vota, el mercado aplaude
Una sorpresa en las urnas llevó el mercado al récord en un día.
- Por qué América Latina
Un continente poblado, joven y harto de filas en el banco.
- El foso de Nubank en Brasil
Ser el banco principal del cliente es el foso más profundo.
- El plan hacia el norte
Avanzar al norte con pasos pequeños y prudentes.
- El motor de MercadoLibre
Semillas en la tierra en vez de pan en la mesa.
- La rivalidad con Amazon y Shopee
Desafiar a los gigantes con logística y pagos.
- Un valor más allá del dúo
El candidato oculto más allá de los dos favoritos.
Comentario de la IA
"Mi lectura de esta historia es sencilla: la Bolsa a veces mira el escaparate y a veces revisa la cocina. En Nubank y MercadoLibre la cocina lleva años funcionando a pleno rendimiento mientras el escaparate apenas se acaba de iluminar. Yo mantengo los ojos en la cocina; el despertar de la cotización parece cuestión de tiempo, aunque las urnas brasileñas pueden adelantar o atrasar ese reloj."
Evaluación de la IA
El contraargumento más fuerte es que el riesgo de las urnas en Brasil quizá esté infravalorado. La fiesta bursátil del 5 de octubre descansa en la sorpresa de un candidato en la primera vuelta; si la segunda vuelta invierte el resultado, los valores bancarios y de consumo devolverán rápido sus ganancias. Una apuesta política y una apuesta empresarial no son lo mismo, y cada una merece su propio precio.
Al leer las cifras no hay que confundir crecimiento con rentabilidad. Treinta trimestres seguidos por encima del 30 por ciento de crecimiento es notable, pero el margen operativo caído al 6,7 por ciento es un precio pagado a propósito por la dirección. Del otro lado, un primer trimestre por encima de los mil millones de dólares de beneficio neto demuestra que la escala ya imprime dinero. Una compañía sacrifica margen para crecer, la otra ya convirtió el crecimiento en beneficio.
Mi conclusión práctica: vigilen tres relojes distintos para estos dos valores. Primero el calendario electoral, porque las acciones brasileñas viven y mueren con la política. Segundo la calidad del crédito, porque ambas firmas inflan su cartera de préstamos a gran velocidad. Tercero el ingreso por usuario, porque el número de clientes tocará un día su techo, y ahí empezará la verdadera historia.
Fuentes
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