Carlin dice que al filtrar acciones asiáticas es imposible ignorar a Xiaomi. La empresa abarca smartphones, dispositivos IoT impulsados por IA y vehículos eléctricos. Sin embargo, la acción cotiza alrededor de un 50 % por debajo de su máximo. Esa brecha es el punto de partida del vídeo.
Desde el punto de vista operativo, el panorama parece sólido a primera vista. Xiaomi se sitúa entre el segundo y el cuarto puesto del mercado mundial de smartphones y ha elevado su precio medio de venta en torno a un 25 %. Pero el disparo de los precios de los chips de memoria está erosionando los márgenes. La dirección afirma que el suministro de memoria de 2026 está asegurado, aunque parte del coste adicional ya se ha trasladado a los precios.
La parte más llamativa del vídeo es la escala de la inversión: Xiaomi destina alrededor de 40.000 millones de yuanes, unos 6.000 millones de dólares, a la IA y nuevos proyectos. Carlin subraya que es un gasto a escala Tesla para una empresa asiática. El parecido del modelo de negocio ayuda: hardware, software, vehículos y robótica bajo un mismo techo. Mientras tanto, el valor de mercado de Xiaomi ronda los 32.000 millones de dólares.
Desde ahí pasa a la comparación con Tesla, deliberadamente exagerada: con los múltiplos de Tesla —una valoración de 1,1 billones de dólares— Xiaomi valdría entre 3 y 5 billones. Incluso se burla de Elon Musk: compra la empresa por 40.000 millones, revalúala en 3 billones y embolsa la diferencia. Fuera de bromas, el mensaje es serio: el mercado valora la misma historia en dos extremos opuestos.
Sobre la IA, Carlin hace una reflexión sombría: todo el mundo tiene un agente de IA, la competencia se intensifica y se avecina una guerra de precios. En su opinión, la IA cambiará nuestras vidas, pero los retornos de la inversión serán pobres. Así que esto no es una burbuja tecnológica, sino una burbuja de inversión. Que Xiaomi se esfuerce por ser rentable con unos ingresos de 30.000 millones de dólares, mientras actores muy por debajo de esa escala manejan valoraciones multimillonarias, le parece una confirmación.
El frente del hardware está mixto: la base de usuarios globales sigue creciendo, y las tabletas y los wearables van bien. Aun así, Carlin es tajante: por mucho que lo intente, Xiaomi no es Apple. Para un fabricante incapaz de imponer precios premium, los productos comoditizados significan presión sobre los márgenes. La caída de los ingresos por smartphones lo confirma.
Los vehículos eléctricos son el punto brillante de la historia: el sedán SU7 superó las 500.000 entregas acumuladas, y el total alcanzó las 760.000 unidades incluyendo el SUV YU7. Más de 30.000 vehículos se entregaron en abril, y el SU7 lideró el segmento totalmente eléctrico de China por encima de 200.000 yuanes en el primer semestre. Pero hay otro lado: la división de VE registró otra pérdida trimestral en el Q2 de 2026. Carlin añade una nota del mercado de segunda mano: 25 % de pérdida de valor tras un año de propiedad de un eléctrico puro, 50 % en coches de tres años con poco kilometraje. La verdadera oportunidad de valor, insinúa, puede estar en el mercado de ocasión y no en el concesionario.
Las cifras financieras alimentan el tono cauteloso del vídeo: la primera caída de ingresos tras años de crecimiento, y un fuerte descenso del beneficio neto. El beneficio del primer trimestre de 2026 cayó un 43 % por los costes de memoria. El margen bruto de los smartphones se deslizó al 8,5 % en el Q2. La empresa recompra acciones mientras emite otras nuevas para financiar sus apuestas de IA. A Carlin le gustan las recompras, no la dilución. Un PER de 19 le parece justo, no una ganga. Calcula que un trimestre de normalización podría elevar ese ratio a 25.
La comparación con Apple aporta la lección de inversión en valor: Apple cotiza con un PER de 36, Xiaomi a 19. Carlin recuerda haber recomendado Apple con un PER de 9 en 2016; los desdoblamientos posteriores cambiaron el precio, pero la lección se mantiene: incluso las grandes empresas cotizan ocasionalmente a múltiplos de un dígito. Tencent ronda el 15, Prosus cerca de 9. Así que no hay prisa; el inversor paciente siempre recibe otra oportunidad.
La sección de cierre repasa las expectativas de los analistas: casas como DBS modelan un año de pausa seguido de un crecimiento del 20 %, asignan un PER prospectivo de 25 y dicen comprar. El consenso general también se inclina por la compra, con un precio objetivo medio que implica más de un 40 % de potencial de subida. Carlin lo toma con cautela: esos escenarios funcionan hasta que llega una crisis real. Si Asia sufre un fuerte sacudón, saldrá a cazar a múltiplos de un dígito. Hasta entonces, el plan es claro: observar desde la barrera y comprar flujos de caja realizados, no promesas.
Comentario de la IA
""Lo que me quedo de este análisis es una sola regla: compra flujos de caja realizados, no promesas. La historia de Xiaomi suena emocionante, pero la disciplina de Carlin de mantenerse al margen recuerda la lección más cara: todo lo que parece barato no lo es.""
Evaluación de la IA
Primero, el caso alcista en su forma más sólida: Xiaomi puede ser una entrada temprana en un ecosistema en expansión en lugar de una trampa de valor. El SU7 lideró el segmento totalmente eléctrico de China por encima de 200.000 yuanes en el primer semestre; las entregas de abril saltaron un 50 % mes a mes hacia un total de 760.000 unidades. El consenso se inclina por la compra, con un precio objetivo medio que implica más de un 40 % de subida. Si la división de VE se vuelve rentable a escala y los costes de memoria se alivian, un PER de 19 podría parecer barato en retrospectiva.
Pero tres preguntas quedan sin probar en el vídeo. Primera, si el choque de costes de memoria es estructural: un teléfono con 12 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento carga ahora unos 1.500 yuanes de coste adicional, ya trasladado a los precios de gama media. Segunda, la renovada pérdida del Q2 de 2026 de la división de VE y los riesgos de ejecución de la expansión de capacidad. Tercera, cómo la pronunciada depreciación de los VE de segunda mano retroalimenta la demanda de coches nuevos. Sin respuestas aquí, el panorama queda incompleto.
Luego miro de quién son estas expectativas. Los objetivos de los vendedores, incluido DBS, se apoyan en un crecimiento automático del 20 % tras un año de pausa. Los recuentos de entregas y los márgenes brutos pueden rastrearse con datos públicos, pero un PER prospectivo de 25 es una creencia, no una medición. A la hora de decidir, me anclaría en los márgenes realizados y el beneficio neto ajustado, no en esa suposición.
Mi veredicto: Xiaomi merece ser vigilada por el inversor de largo plazo que cree en la historia del VE y del ecosistema y que pueda soportar fuertes oscilaciones. Para el comprador de valor disciplinado, el precio de hoy no es una señal de compra sino una señal de espera. Pongo dinero en flujos de caja que puedo comprar a un múltiplo bajo, no en promesas; hasta que llegue ese día, me quedo al margen.
Fuentes
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- @youtube https://www.youtube.com/watch?v=mq0uFsTAPHA
- @youtube https://www.youtube.com/watch?v=TUPCsExGbDg
- @reuters https://www.reuters.com/world/asia-pacific/chinas-xiaomi-q1-profit-sinks-43-higher-memory-chip-costs-2026-05-26
- @scmp https://www.scmp.com/business/china-business/article/3352336/full-charge-xiaomi-shares-surge-ev-sales-boost
- @electrive https://www.electrive.com/2026/08/21/xiaomi-posts-further-loss-in-q2-with-its-ev-division
- @notebookcheck https://www.notebookcheck.net/Xiaomi-reveals-how-much-smartphone-costs-have-actually-risen-due-to-the-DRAM-crisis.1265610.0.html
- @spglobal https://www.spglobal.com/ratings/en/regulatory/article/-/view/sourceId/101657885
- @capital https://capital.com/en-int/analysis/xiaomi-stock-forecast
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