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McClellan apuesta por el rally: la subida más dulce va del miedo hasta fin de 2027

Tom McClellan sostiene que la sacudida de agosto-septiembre purgó el miedo y abrió una fase alcista potente hasta fin de 2027, sostenida por el ciclo presidencial, el ritmo de la deuda de margen y una multitud asustada.

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¿Y si lo más dulce del rally aún estuviera por delante y los osos acabaran de salir de su madriguera demasiado pronto? El célebre analista técnico Tom McClellan responde sin dudar: está muy alcista. La caída desde los máximos de agosto hasta los mínimos de septiembre generó miedo suficiente para marcar un giro, y la dirección vuelve hacia arriba; un suelo no necesita forma de V, un suelo plano que deriva antes de subir también cuenta.

La charla la conduce el divulgador económico Hector Chamizo en una grabación del 22 de septiembre, con McClellan como invitado. El apellido es familiar para los lectores de indicadores: sus padres crearon el oscilador y el índice de suma en 1969, y él modernizó el edificio con versiones ajustadas. Gráficos logarítmicos del S&P 500, saldos deudores y encuestas de sentimiento sostienen el programa, y cada hilo confluye en una tesis, el miedo es combustible más que final.

El expediente bajista: amplitud, liquidez y valoración

La débil amplitud del mercado abre el expediente bajista. El número de valores que se suman al avance no entusiasma, pero McClellan lo lee como fuerza rezagada más que colapso, y espera una recomposición rápida en las próximas semanas. Las señales Hindenburg y Titanic multiplicándose pese a los máximos dibujan un grupo raro, indicio de flaqueza bajo una superficie brillante.

El segundo punto viene de la liquidez: el fin discreto de la quinta expansión. La Fed nunca lo proclamó, pero las compras de bonos se detuvieron y el dinero que riega el sistema bancario se ralentizó. McClellan admite el daño, aunque cree que otras fuentes de liquidez pueden salvar la escena. Los datos de balance confirman ese ajuste silencioso, el detalle más concreto de la tesis bajista.

Tercer punto, la valoración: el mercado está caro con casi cualquier vara. McClellan no lo niega; solo recuerda que lo caro es una pobre herramienta de timing, porque los mercados pueden seguir caros durante años. Con un CAPE de Shiller por encima de 41, las valoraciones se sitúan claramente sobre sus medias históricas, lo que refuerza la mano de los prudentes.

El calendario ayuda a los alcistas: el efecto tercer año

¿Terminó la corrección? La respuesta es nítida: lo que debía corregir ya corrigió, y la transición apunta arriba. La lógica es el calendario: contando desde el 1 de noviembre, los mercados entran en el tercer año del mandato, y estadísticamente esos años cierran en alza casi siempre. Los dos primeros años derivan planos mientras el tercero disfruta del viento de cola, un esquema favorable hasta fin de 2027.

La objeción está lista: el segundo año ya subió mucho, ¿no se adelantaron las ganancias del tercero? McClellan defiende lo contrario: un mercado fuerte cuando debería estar débil tiene que ser un mercado verdaderamente fuerte, llamado a acelerar en el tramo fuerte. Los beneficios inflados por la narrativa de la inteligencia artificial no cancelan el ciclo, solo agrandan la factura posible tras 2028.

El reloj de la deuda de margen marca 2028

El gráfico más audaz superpone el cociente deuda de margen sobre PIB al S&P 500 logarítmico. Los saldos de quienes compran a crédito se hinchan con los precios; la cifra bruta sigue siendo un borrón parabólico, mientras dividir por la producción nacional aclara la imagen. Con más de 1,45 billones de dólares en saldos deudores en agosto de 2026, el apetito por apalancamiento se exhibe en zona récord.

El cociente dibuja una cima importante cada siete años, en fase con las cimas bursátiles, y la serie mensual que se remonta a 1997 es ideal para seguir el ritmo. La próxima cima cae en 2028, a dos años vista. El nivel es alto pero la hora no ha sonado, así que este gráfico no contradice el optimismo del tercer año. La deuda se hinchará más, y el desenlace de 2028-2029 dolerá aún más por ello.

El índice de suma ajustado encarna el legado familiar de 1969 en presente. En vez de diferencias brutas entre avances y retrocesos, sigue medias exponenciales de diferencias proporcionales, neutralizando el cambio en el número de cotizadas. Por encima de +500, la liquidez abunda, es la velocidad de escape del cohete; este verano el índice no sostuvo ese umbral, lanzando una advertencia mientras los precios se negaban a caer.

El expediente Hindenburg también sale del estante bajista: nueve señales desde principios de año. El matemático invidente James Mica construyó el medidor hace más de 30 años mejorando la señal de venta de Gerald Appel. Ver muchos máximos nuevos junto a muchos mínimos nuevos el mismo día es anormal; el mercado está fracturado. McClellan es honesto: esta señal acompaña cada gran techo pero también otros momentos, a veces gritando lobo en vano. A su juicio, la ventana de agosto-septiembre se cerró y el calendario vuelve a ser alcista.

Miedo, pequeñas, oro y Bitcoin

La encuesta de particulares sella emocionalmente la tesis alcista. El sondeo AAII de no profesionales muestra osos por encima de toros, un cuadro inédito en meses y tratado como marcador clásico de suelo. Cuando la multitud siente miedo durante las ventas, el suelo suele estar ya puesto.

La pregunta de la burbuja de inteligencia artificial sitúa a McClellan entre extremos: sí, demasiadas firmas corren hacia plataformas rivales; hace un siglo América tenía 300 fabricantes de autos y hoy conserva cuatro o cinco. Consolidación, quiebras y fusiones parecen inevitables, pero la IA multiplica la productividad humana como un amplificador , elevando producción y beneficios. Los temores de empleo están exagerados: se conserva al trabajador vuelto más valioso y se hace más con él, aunque el camino siga lleno de baches.

Las pequeñas capitalizaciones podrían ser la oportunidad discreta de los próximos 12 a 18 meses. La lógica pasa por la curva de tipos: cuando el diferencial entre 10 años y 3 meses se empina, la liquidez abunda, y el rincón más sensible a la liquidez son las pequeñas. McClellan desplaza el diferencial 15 meses y lo superpone a la fuerza del Russell 2000 frente al Russell 1000; los ecos coinciden.

El veredicto sobre el oro es entusiasta pero acotado en el tiempo: alcista hasta principios de 2028. El ciclo de ocho años se divide en tres de subida y cinco de bajada, con el tramo alcista terminando hacia enero de 2028; las compras tempranas de China y los bancos centrales hicieron potente el primer tramo, y el resto debería correr más calmado. En Bitcoin, McClellan se declara no converso, pero se alinea con los traders no comerciales en máximos de posición larga en futuros. Mientras sigan largos, él sigue alcista con ellos.

Visualization: nodesdaily AI

Momentos clave

  1. La apuesta muy alcista
  2. El expediente bajista
  3. El gráfico del ciclo
  4. Deuda de margen a 7 años
  5. RASI y la línea +500
  6. Nueve señales Hindenburg
  7. La multitud bajista AAII
  8. Pequeñas y curva de tipos
  9. Final oro y Bitcoin

Comentario de la IA

"McClellan se apoya en el viento estadístico del tercer año sin esconder las alertas RASI y Hindenburg; ese optimismo equilibrado vuelve creíble la tesis del último gran rally antes de 2028. Mi lectura es que quienes se posicionan donde el miedo toca techo suelen salir recompensados."

Evaluación de la IA

El contraargumento más fuerte es el calendario: la estadística del ciclo presidencial impresiona, pero cada ciclo llega con una Fed, unas valoraciones y una geopolítica distintas. Cuando las señales Hindenburg y Titanic se agrupan cerca de máximos, los retornos a un año se deterioran históricamente, un raro retrato de debilidad interna.

Las lagunas son amplias: el cierre menciona tipos y legislativas sin cuantificar el drenaje del balance, las tensiones fiscales ni el retorno en caja del gasto en inteligencia artificial. Los datos de balance confirman el ajuste silencioso en liquidez, pero su traslado a los múltiplos queda sin modelizar.

El posible interés del ponente es claro: heredero de los indicadores familiares, habla el idioma de sus propios osciladores, con riesgo de sesgo de confirmación . La tesis bajista para 2028 descansa en sus propios trabajos sobre deuda de margen, en un marco temporal flexible y difícil de refutar.

Para el lector, la lección práctica tiene tres capas: tratar la dirección como alcista reduciendo tamaño hacia fin de 2027, mantener las pequeñas mientras la curva siga empinada y seguir el oro y Bitcoin en sus propios relojes. Las posiciones semanales de futuros ofrecen una regla disciplinada de salida para Bitcoin.

Fuentes

12 enlaces; 3 de ellos también citados por 5 otras noticias. Stories sharing a link do not confirm each other; a source's origin is not inferred from how often it is cited.

tom mcclellan · ciclo presidencial · deuda de margen · hindenburg · pequeñas · oro

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