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Misma película, nueva sesión: ciclos de crédito y anatomía de la burbuja

Desde dos gráficos bursátiles trazados con setenta años de distancia, el presentador lee los mercados de hoy a través del ciclo del crédito de Schumpeter y nos sitúa a media primera oleada.

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Lupa de conceptos

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Pongan dos gráficos lado a lado y el parecido sobrecoge. Uno sigue al Nasdaq de 1992 a 2002, el otro al Dow Jones de 1922 a 1932. Ambos suben primero despacio, luego aceleran, hacen una breve pausa, se encienden a la vertical en la euforia y se derrumban al final. Setenta años los separan, los países y las tecnologías no tienen nada en común, y sin embargo la silueta es casi idéntica. El presentador los elige a propósito, porque cuentan las dos historias más conocidas de los mercados: la burbuja puntocom y el crac de 1929. Su tesis cae en los primeros minutos: las fechas cambian, las condiciones cambian, pero la película se repone sin cesar porque la maquinaria de abajo nunca cambió.

Atribuye el guion al economista austriaco Joseph Schumpeter. Hace un siglo estuvo entre los primeros en afirmar que los ciclos no son un accidente sino la manera propia del sistema de avanzar. Eclipsado por otros gigantes de su época, su nombre es poco conocido hoy, y sin embargo su mecanismo sigue girando. En su Teoría del desarrollo económico plantea una pregunta de sencillez desarmante: por qué la economía avanza por oleadas en vez de en línea recta? Su respuesta es igual de directa: porque la innovación viene de dentro y avanza rompiendo el orden establecido. Verifiqué la ficha del libro y su contexto en las páginas de routledge, que confirman además la vida de Schumpeter entre 1883 y 1950 y mencionan alumnos que luego llegaron a dirigir un banco central. El relato del vídeo merece pues leerse como un marco vivo, no como nostalgia.

El marco se sostiene en una frase: el dinero nace del crédito, y no al revés. Suena al revés, porque en el habla corriente el crédito significa entrar en un banco y retirar dinero ya listo. En el mecanismo aquí descrito, el banco no presta el depósito ajeno; crea el depósito en el mismo momento en que concede el préstamo. La mayor parte de las cifras que vemos en nuestras cuentas forma la contrapartida de un derecho nacido así. Tomé la afirmación del vídeo de que más del noventa por ciento del dinero en circulación nace de este modo y la confronté con el análisis de 2014 del banco central. El informe que explica que los bancos comerciales no son simples intermediarios sino que crean dinero nuevo al prestar quedó verificado en el boletín publicado en bankofengland. No es ninguna teoría conspirativa; es el relato oficialmente documentado de cómo funciona el dinero. Donde el crédito circula, la producción, el empleo y las acciones crecen; cuando el crédito se corta, todo se frena a la vez.

Para mostrar cómo nace un ciclo, el presentador construye una parábola: un pueblo de cien habitantes. Cada uno produce lo justo para subsistir, nadie se enriquece, nadie quiebra. Schumpeter llama a este estado el flujo circular : la economía duerme, ni crece ni decrece. Entonces llega Mehmet, un emprendedor trabajador e intrépido que quiere fabricar herramientas a motor: un solo hombre hará la cosecha de cincuenta, un abrigo cosido en diez días a mano estará listo en tres horas. Le falta una sola cosa, el dinero. Los vecinos tampoco tienen excedente alguno, porque un orden estancado no acumula nada de sobra. El capital venido de fuera se vuelve indispensable en ese instante preciso. La línea plana del gráfico figura esta fase dormida. La innovación nace dentro, pero su financiación debe venir de fuera, o la historia termina antes de empezar.

Cuando el banquero cree en la idea de Mehmet y abre la línea de crédito, arranca la primera oleada . Mehmet monta el taller, las herramientas funcionan de verdad, y los vecinos producen y ganan mucho más que antes. Los vecinos ven que hay pan en este negocio y aprenden a fabricar motores a su vez. Como los prestatarios devuelven, el banco se vuelve generoso y el crédito llueve sobre productores y compradores. Mientras la producción y el consumo crecen, el saldo de crédito crece con ellos y circula mucho más dinero que antes. Schumpeter considera productiva esta primera oleada, porque la sostienen una innovación y un valor reales. Los gráficos actuales del vídeo muestran la misma subida serena: desde mediados de 2022, las deudas de hogares y empresas avanzan con medida al paso del índice, sin salto vertical. El cuadro parece una primera oleada en curso, con fondo bajo los pies.

La pausa termina, entran los especuladores

Cada oleada va seguida de un corto enfriamiento. La innovación se digiere, los precios se estabilizan, nadie tiene prisa. El presentador llama a este intervalo corrección o fase de asentamiento. La verdadera pregunta empieza después: si la innovación ya está hecha, por qué la subida se reanuda, y esta vez mucho más empinada? La respuesta está en la segunda oleada , cuyos actores son los especuladores. No fabrican ningún motor ni aportan innovación alguna; simplemente se niegan a quedarse al margen mientras cada uno gana. Suben al tren por otra puerta e intentan hacer dinero con el dinero. Compran tierras porque seguro se construirán más fábricas; acumulan acciones porque el índice no puede sino subir. Y lo hacen no con fondos propios sino a crédito, convencidos de que la apuesta no puede perder. Un tiempo, tierras y acciones suben de verdad, y el entusiasmo se alimenta a sí mismo.

El combustible de ese entusiasmo es la deuda de margen , el crédito tomado a los brókeres para comprar acciones. Dos curvas superpuestas en el vídeo lo dicen todo: abajo los préstamos de los brókeres, arriba el Dow Jones, inflándose juntos. Bancos y brókeres llevan leña a este fuego, las operaciones apalancadas se multiplican, y se extiende la sensación de que cada uno merece su parte de la riqueza. Comprobé el método de recogida de las estadísticas de margen en la página de finra, donde los miembros declaran los saldos deudores de los clientes en cada último día hábil del mes y donde finra publica los agregados. La historia confirma la tesis: las compras a crédito de acciones industriales antes de 1929 y de acciones de internet después de 1998 dibujan el mismo motivo. En cuanto las operaciones a crédito se vuelven excesivas, el vínculo entre valor y precio se rompe y empieza la fase de hinchazón.

Un ensayo a escala reducida de este motivo se representó hace unos meses en el mercado coreano. El KOSPI se despegó del mundo y trepó casi a la vertical durante año y medio, mientras la deuda de margen batía récords. Lo que siguió es conocido: una dura caída en junio, alrededor de 1,2 millones de inversores alcanzados por requerimientos de margen, decenas de miles arruinados. Tomé la cifra de ventas forzosas hasta los 110.000 millones de wones del reportaje en las páginas de sedaily y leí la anatomía detallada del desarme de las apuestas apalancadas en chips en el análisis de las páginas de investing. Ambos señalan la misma mecánica: las posiciones apalancadas parecen inofensivas en la subida, luego las ventas se alimentan entre sí cuando el viento gira. El presentador presenta el episodio como una maqueta del gran ciclo, y la comparación es justa; la maquinaria coincide punto por punto, solo difiere la escala.

Dónde estamos hoy en el ciclo

Dónde estamos pues hoy en el ciclo del crédito ? El presentador señala la inteligencia artificial y la cadena de bloques como catalizadores y retiene el S&P 500 como vara de medir, con el argumento de que cubre ampliamente ambas tecnologías. Tratando el choque pandémico como excepción, pone el reloj en marcha a mediados de 2022 y observa tres indicadores: las deudas de hogares y empresas suben con calma, al paso del índice; los saldos de margen de los brókeres trepan con el índice pero sin ruptura vertical. Contrasté este cuadro reciente con datos independientes: el informe en las páginas de advisorperspectives valora la deuda de margen en 1,45 billones de dólares en agosto, un 37 por ciento más que un año antes. La cifra parece enorme, pero un avance de la mano del índice no se parece a la ruptura de las segundas oleadas pasadas. La lectura gráfica resulta pues nítida: aún sin endurecimiento especulativo, al parecer todavía en la primera oleada.

La producción continúa, la participación crece

La segunda prueba cuenta aún más: el crédito alimenta de verdad la producción? La respuesta parece afirmativa. Del lado de la inteligencia artificial, las empresas vierten cientos de miles de millones en nuevos centros de datos; la compilación en las páginas de futurumgroup valora solo las cinco mayores nubes y gigantes de infraestructura entre 660.000 y 690.000 millones de dólares de gasto previsto para 2026. Del lado de la cadena de bloques, gigantes como BlackRock y JP Morgan construyen rieles de tokenización; confirmé en el reportaje de las páginas de decrypt que se han emitido clases de participaciones tokenizadas sobre fondos monetarios europeos por un total conjunto de 311.000 millones de dólares. Los productos siguen en la cocina: las ofertas nacidas en las cadenas no nos han llegado terminadas, y la inteligencia artificial aún no se ha tejido bastante hondo en las industrias para transformar la producción. Por eso el presentador nos sitúa a media primera oleada. Su mensaje final cabe en la cultura financiera: mientras la ola de participación se hincha, quienes avancen con saber atraparán la ocasión y los demás quedarán del lado malo de la transferencia.

Visualization: nodesdaily AI
OleadaQué hacer
Primera oleada productivaSeguir la tendencia que financia el crédito
Segunda oleada especulativaFrenar cuando el margen explota
Estamos en el medioSin deuda, informado, vigilar

Momentos clave

  1. Dos gráficos, una silueta a través de las décadas
  2. Schumpeter y la pregunta del crecimiento por oleadas
  3. El principio del dinero nacido del crédito
  4. Mehmet y la parábola del pueblo
  5. La primera oleada productiva
  6. Los especuladores abren la segunda oleada
  7. Ensayo coreano y ventas forzosas
  8. Posición actual y llamada al saber

Comentario de la IA

"Un relato sencillo pero audaz: el dinero nace del crédito, la primera oleada construye y la segunda hunde. El ensayo coreano y los datos frescos de margen refuerzan la tesis, pero el veredicto de posición sigue siendo un juicio, no una profecía."

Evaluación de la IA

La objeción más fuerte contra este marco es que hacer del crédito el motor de todo simplifica demasiado el cuadro. La política fiscal, los choques tecnológicos, la demografía y los flujos mundiales de capital también mueven los ciclos. En 2008 el problema no fue el crédito ausente sino el mal crédito; el dinero existía pero fluía a los lugares equivocados. La lupa del crédito ofrece una primera aproximación potente, pero sola no puede explicar las diferencias entre 1929 y 2008. Los lectores harán mejor en usar esta tesis como brújula, junto a otros indicadores.

El vídeo deja además algunos vacíos. La advertencia de que los índices de países con alta inflación pueden parecer inflados por la erosión monetaria pasa en nota al pie, sin precisar qué parte de los gráficos refleja el crecimiento real. El episodio coreano generaliza a partir de un caso único, sin contraejemplos discutidos. Y el veredicto de media primera oleada solo podrá verificarse por naturaleza a posteriori; una nota de posición emitida hoy reposa en un juicio, no en una medición. Nada de esto refuta el relato, pero los lectores deberían ajustar sus expectativas en consecuencia.

La posición propia del presentador merece una nota también. El llamamiento a la cultura financiera suena sincero, y el puente hacia una próxima entrega sobre la destrucción creativa pertenece a un plan de contenidos honesto. La promesa de explicar la semana próxima cómo invertir sirve abiertamente a la fidelización. No es un defecto, y él mismo precisa que nada de esto es consejo de inversión, pero el marco cuenta mientras se escucha. Los lectores deben trazar ellos mismos la línea entre educador y vendedor.

El balance práctico para los lectores cabe en tres líneas. Primero, no invertir jamás a crédito; la deuda de margen agranda las ganancias en la subida, luego los requerimientos se alimentan entre sí en la bajada. Segundo, aprender a separar la oleada productiva de la especulativa; cuando el crédito construye capacidades reales, la base es sólida, cuando corre tras los precios, desconfianza. Tercero, seguir los datos de margen como un termómetro; las estadísticas mensuales de finra y los comentarios de advisorperspectives son dos ventanillas públicas para exactamente este trabajo. Para quienes parten de cero, la protección más barata sigue siendo avanzar con saber.

Fuentes

9 enlaces; 2 de ellos también citados por 2 otras noticias. Stories sharing a link do not confirm each other; a source's origin is not inferred from how often it is cited.

ciclo del crédito · schumpeter · bolsa · deuda de margen · inversión

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